15-M, televisión y ese dulce ‘statu quo’

Varios 'indignados' denuncian censura mientras un cámara graba la escena. Puerta del Sol, Madrid. 17 de mayo de 2011. Foto: Pedro Callejas

Foto: Pedro Callejas

Esta mañana, un ‘indignado’ me contaba por teléfono lo que estaba pasando en la acampada improvisada que habían montado en el Paseo del Prado. Era Paco, un señor de cincuenta y pico años que había venido a Madrid en la marcha que partió de Sevilla. Un tío muy majo. Me pedía, casi desesperado, que fuésemos para allá porque la Policía había cargado, llegando a usar la fuerza, para desalojar el campamento. A continuación, añade: “Yo ya les he dicho a mis compañeros que vais a venir así que, tranquilos, que os van a tratar bien”. Luego siguió contándome que si habían grabado imágenes, que a ver cómo nos las podían pasar, que esto tenemos que sacarlo en la tele… Yo le seguía escuchando, pero al mismo tiempo, la frase anterior continuaba resonando en mi cabeza casi como un eco.

No deja de ser curioso -pensé más tarde- que sea un propio simpatizante del 15-M quien me remarque el hecho de que podemos estar tranquilos porque hoy sí, excepcionalmente, la ‘tele’ es bienvenida. Quizá mañana no, o pasado, o al otro, pero hoy sí. ¿Por qué? ¿Por qué los mismos que gritan “Televisión, manipulación” cuando las cámaras cubren una manifestación se quejan de su ausencia cuando éstas no están? Lo he pensado varias veces durante todo este tiempo, y la única conclusión a la que llego es que el 15-M odia la televisión, porque la detesta (y tienen sus motivos), pero al mismo tiempo la ama, porque la necesita. Lo que viene siendo una relación amor-odio, vaya. Mezclado con un poco de matrimonio de conveniencia.

Ejemplos varios: yo estuve en Sol el 15-M a las 23:00, cuando se formó la primera acampada; el 17-M a las 18:oo, cuando tras desalojar se formó la segunda; y el 22-M a medianoche, cuando tras las elecciones se disparó el rumor de que iban a desalojar de nuevo. En la del 15, mientras unos se quejaban de que había pocas cámaras (era domingo, festivo) otros nos llamaban a la cara manipuladores, así, sin vaselina ni nada. En la del 17, más mediática (era martes, laborable), una señora muy enfadada me preguntó, a pelo también, que dónde estaba yo el domingo. Le dije: “Cubriendo el 15-M, señora”. Ella respondió con un simple “Ah” y se marchó. Ese mismo día, oí el siguiente comentario: “Tío, mira cuantas teles, esto es histórico”. El 22, acabados los comicios, me llamaron hasta 4 ‘indignados’ para pedirme que, por favor, fuésemos corriendo a Sol porque corría el rumor de que una agente de la Policía Nacional les había advertido de que tenían orden de desalojar esa misma noche. Uno de ellos fue Miguel, de Respeto. Otro tío también muy majo. Dijo algo así: “Pedro, si venís muchas teles, es probable que no nos desalojen. La otra vez, se esperaron a que se marchasen los últimos periodistas que quedaban, tus compañeros de Antena 3 Noticias, a las 5 de la mañana, para cargar. Suerte que existen los móviles”

La historia se repite una y otra vez desde aquella intensa semana en Sol. Muchos de los que acamparon entonces ya no siguen tan activos, otros que entonces no durmieron bajo Carlos III han decidido unirse ahora. Sin embargo, tanto con unos como con otros, esa relación amor-odio permanece constante, inalterable; haciéndose necesario una y otra vez alcanzar ese costoso pero dulce statu quo al que a veces llegas con alguien del 15-M tras varios minutos (quizá horas, puede que días) de enriquecedor debate. Entiendo por statu quo ese punto en el que el a veces prejuicioso ‘indignado’ ha conseguido ver más allá del logotipo que hay en el cubilete de tu micrófono y ha entendido que la persona que lo sostiene no es necesariamente, per sé, una manipuladora, una enemiga; sino que es una persona en último término, a la que como simpatizante -en este caso- del 15-M debe convencer de que su causa es la buena. Ojo, que lo mismo, exactamente lo mismo, pasa al contrario. Igual que hay varios ‘indignados’ que prejuician a los periodistas, hay otros tantos periodistas que prejuician a los ‘indignados’. (¿Os suena la palabra ‘perroflauta’?)

Soy pesimista, en cualquier caso, y creo que esa relación amor-odio entre los ‘indignados’ y los profesionales que trabajan en televisión seguirá eternamente, o mientras ambos convivan. Pero me quedo con lo bueno. Creo que lo vi el 19-M, o quizá el 20-M, en Alimentación II. Una ‘indignada’ compartiendo caña -¡sin alcohol, supongo!- con una reportera. No escuché mucho la conversación pero hablaban de política. De forma distendida y relajada. Probablemente no llegaron a ser amigas. O quizá sí. Quién sabe. Pero lo que está claro es que aquella tarde, al menos por unos minutos, reportera e ‘indignada’ alcanzaron ese dulce ‘statu quo’.

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One response to “15-M, televisión y ese dulce ‘statu quo’

  • www.elcetrodeotokar.wordpress.com

    Completamente de acuerdo. Acabo de llegar de hacer un directo con los irreductibles del Prado. Después de quejarse amargamente de la actuación policial, llega uno a pocos segundos de la conexión, en pleno Paseo del Prado y me dice: “Espera, aquí no puedes grabar”. Harto ya de explicarle a la gente lo de los derechos de imagen en la vía pública y otras asignaturas de 1º de Periodismo, le respondo que si el también es policía y va a actuar conmigo tal como dicen que lo han con ellos. En fin, las contradicciones sin fin del movimiento. Los indiganados vuelven a sus casas, quedan pocos en elPrado y por lo que he visto,casi todos perroflautas.

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